lunes, 8 de diciembre de 2008

Jeff Buckley: Magia y misterio


Tan solo un disco editado en vida, y una extraña muerte, le bastaron al cantautor estadounidense Jeff Buckley para entrar en la memoria colectiva de la cultura mundial, dejando tras si un puñado de canciones memorables, y una leyenda que se agiganta con el paso de los años.

Los escasos 30 años que vivió Jeffrey Scott Buckley fueron mas que suficientes para dejar una marca indeleble en el corazón de lo que desde hace mas de 50 años se conoce como rock. Dueño de una voz privilegiada, y una sensibilidad exquisita a la hora de componer, con tan solo un disco editado en vida logró alcanzar status de promesa primero, y luego de su poco clara muerte, de mito, pasando a la inmortalidad en medio de canciones maravillosas y rumores varios acerca de cómo perdió la vida, en medio del mejor momento de su carrera, y en circunstancias algo difusas. Para aquellos que no saben quién fue Jeff Buckley, la gran mayoría del público quizás, sincerándonos, quizás este sea un buen comienzo para conocer a uno de los solistas mas interesantes que alguna vez hayan estado frente a un micrófono empuñando una guitarra, cuya vida se apagó sorpresivamente hace más de 11 años.

Su irrupción en el mundo del rock fue, antes que nada, sorpresiva. Si bien llevaba ya algunos años tocando en el circuito de bares de New York, no fue hasta la edición de su primer disco que atrajo la mirada tanto de la prensa especializada, como asi también del publico neófito del rock. En esas doce canciones que componen Grace, Buckley combinó de manera magistral sus diversas influencias, que iban del rock de Led Zeppelin y Jane’s Addiction, al folk de Bob Dylan y Nick Drake, y pasando por la psicodelia de la decada del ’60. Hasta ese entonces, muy pocos habían logrado ser tan sinceros y transparentes con su música, plasmando sus sentimientos de una manera muy directa, y utilizando para ello diversas variantes musicales, y sin temor a asumir riesgos. Cada acorde estaba en el lugar correcto, generando de esta manera canciones pletoricas de fuerza y magia, lo que provoco que muy pronto se transformara en una promesa muy fuerte a futuro, y un artista de culto a nivel mundial. Tras la edición del disco se dedicó a presentarlo por todo el mundo, siendo su presentación en el bar Olympia de París, en 1995, una de las mas memorables de su carrera, tras lo cual entró a estudios a encarar lo que sería su segundo álbum.


Mucho fue lo que se habló respecto a su extraña muerte. Lo concreto, lo que todos saben, es que el 29 de mayo de 1997, mientras llevaba ya varios meses produciendo lo que seria su segundo disco, My Sweetheart the Drunk, estaba en el río Wolf, en Memphis, junto a un integrante de su banda, escuchando el tema Whole lotta love, de Led Zeppelin, cuando súbitamente se levantó y comenzó a meterse en el agua, con la ropa aún puesta. Su amigo lo vió nadar durante unos segundos, y tras distraerse por un instante, Buckley desapareció por completo, siendo encontrado cinco días después, ahogado, en la zona de Beale Street. Las especulaciones estuvieron a la orden del día desde el momento mismo de su desaparición, siendo la mas difundida la idea del suicidio, en virtud de las circunstancias que rodearon su muerte, y la supuesta confesión que había realizado días antes, en la que admitía que padecía un desorden bipolar. Pero nada fue concluyente, y su muerte fue caratulada de “accidental”. Aún al día de hoy es que el debate al respecto continua, sin llegar a certeza alguna. Y a la cual quizás nunca se llegue. Al respecto, hay un más que interesante documental de la BBC de Londres, llamado Everybody here wants you, del año 2002.

Quizás una de las cuestiones más sorprendentes de su corta carrera fue lo que podríamos llamar su legado. A pesar de solo contar con un disco oficial, otro lanzado con demos de lo que iba a ser su segundo álbum, y diversas ediciones en vivo, ya en vida, y también tras su muerte se sucedieron los reconocimientos como así también los homenajes. Apenas editado Grace, fueron muchos los colegas que le dedicaron menciones y elogios varios, desde Jimmy Page y Robert Plant de Led Zeppelin, Bob Dylan, Thom Yorke de Radiohead, Neil Peart de Rush, hasta el mismísimo Paul McCartney destacaron cuanto habían disfrutado de ese puñado de canciones que mostraban una luminosa renovación del típico sonido del rock. Y luego de su muerte, se sucedieron los covers de sus temas, como asi también las canciones que le fueron dedicadas especialmente. En esta ultima lista, podemos mencionar a Bandstand in the sky de Pete Yorn, Boys on the radio de Hole, Gorgeous de Kashmir, Just like anyone de Aimee Mann, Memphis de Polly Jean Harvey, Memphis skyline de Rufus Wainwright, Rilkean heart de los Cocteau Twins, Wave goodbye de Chris Cornell, You were right de Badly Drawn Boy y Except for the ghost de Lisa Germano. Un notorio ejemplo del peso que tuvo, y aún tiene, este misterioso chico blanco.


Sin lugar a dudas que estamos frente a uno de los solistas mas relevantes que dió el rock en su breve historia, no por popularidad, sino por el peso de su merito artístico. Y también, frente a una de las personalidades más enigmáticas de los últimos años, cuya muerte lo envolvió de un halo de misterio hermético, agrandando la leyenda a medida que pasa el tiempo. Su legado, más allá de la fragmentación y la voracidad que rigen a la industria musical de nuestros tiempos, permanece inalterable y luminoso para toda aquella persona que decida acercarse a él, para descubrir un mundo lleno de fuerza y sensibilidad. Ni el hecho de que solo haya editado un disco en vida, ni el que haya muerto tempranamente han logrado opacar una obra sencillamente admirable, que seguirá siendo descubierta y escuchada a medida que pasen los años, con cada nuevo universo que se abra a quién se anime a adentrarse en ella. Vale la pena brindar por ello.


1 comentario:

Mariela dijo...

No lo conocía. Me atrapó su historia a medida que iba leyendo y cuando escuché sus temas quedé fascinada. Gracias.