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domingo, 30 de noviembre de 2008

Paty Acevedo, la voz de Lisa Simpson, en la Argentina

El pasado 24 de noviembre se realizó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Animate, un evento que reúne a exponentes del cine, el comic y la animación en un solo lugar, similar a lo que ocurre en Leyendas en nuestra ciudad. Para esta ocasión la organización no dudó en traer invitados que atrajeran al público que no está acostumbrado a asistir a este tipo de eventos. Por ello fue que además del tradicional concurso de disfraces, proyecciones de películas, charlas especializadas, etc, Animate contó con la participación especial de la mexicana Paty Acevedo. Quizás su nombre o su imagen no les resulte demasiado familiar, así que pueden descubrir de quién se trata viendo esta foto con sus contrapartes en la ficcion.



Paty Acevedo es una de las voces más reconocidas dentro del doblaje latinoamericano. A lo largo de sus veintiocho años de carrera, ha trabajado en incontables producciones tanto de films con actores reales como en series de animación, teniendo en su haber importantes personajes que todos recordamos de nuestra infancia y adolescencia, como lo son Gasparín, Charlene (Los Dinosaurios), Lisa Hayes (Robotech) y Serena/Sailor Moon (Sailor Moon). Pero sin duda el papel que la ha hecho indiscutidamente famos
a es el de Lisa Simpson, en “Los Simpson”.

La conferencia de prensa se realizó en uno de los salones de conferencia del Centro Municipal de Exposiciones (Av. Figueroa Alcorta y Pueyrredón) lugar que estuvo repleto una hora antes de que empezara la charla, y que al final terminó resultando insuficiente. De trato muy cordial con la gente, Paty (como el público la llamaba afectuosamente) accedió a hacer un repaso a sus personajes más famosos de todos estos años.




Como se mencionó antes, el personaje de Lisa Simpson es tan conocido que no vamos a usar tiempo presentándolo. Sin embargo, desde su temporada 13, la serie cambió a los actores que interpretaron históricamente sus personajes. Esto ocurrió también en el país de origen de la serie, Estados Unidos, casi al mismo tiempo, cuando los actores americanos comenzaron a exigir más dinero por su participación, entonces la cadena FOX decidió su reemplazo. El efecto rebote fue que al ocurrir el reemplazo de voces para la versión Latinoamericana se pensó en que se trató de los mismos motivos. Numerosas versiones comenzaron a circular por los medios. Como no podía ser de otra manera, el tema se tocó en la conferencia de prensa .

Acevedo explicó que el doblaje de Los Simpson estaba a cargo de nuestro estudio, Audiomaster 3000 que dependía de Televisa (uno de los canales más importantes de México). Televisa vende el estudio de doblaje que lo compra el Grupo Caviar, llevándose a los actores. Pero los nuevos dueños se negaban a pagarle a los actores y a ANDA (el sindicato de actores de doblaje mexicano), por lo que las voces de Humberto Velez (Homero Simpson) a la cabeza y el resto del staff se negaron a perder sus derechos sindicales por lo que terminaron siendo removidos, por así decirlo, de sus papeles. En todo momento negó que se tratara de una cuestión de dinero, como sí ocurrió en Estados Unidos (un lugar donde las voces realmente cobraban fortunas, mientras que a los intérpretes mexicanos se les pagaba lo mismo que a cualquier otra serie).

Semejante decisión molestó mucho a los fans del programa, por lo que se empezó una campaña vía Internet de boicot a la película para cine de Los Simpson, estrenada a mediados del 2007. Paty acusó, aunque sin decirlo explícitamente, a los directivos de Fox Latinoamérica de lanzar un rumor de que sus voces iban a volver para la película. “Nunca nos ofrecieron hacer la película, hicieron eso para que la gente vaya engañada al cine”, sentenció.

Con respecto a cuál era su opinión acerca de las nuevas voces, Acevedo respondió que “tratando de imitar la voz (los nuevos actores) no actúan”. Pese al dolor que le provocó alejarse del programa, lo considera una etapa superada, aunque se tratara de un personaje con el que se sentía muy apegada.

La tarea de los dobladores no es fácil. En primer lugar deben ser actores, y el doblaje es una especialización de esta rama. Se necesita mucha práctica para captar la esencia del personaje, más a los ritmos que las televisoras exigen. “Cuando doblábamos Sailor Moon, había que sacar un capítulo por día para ajustarse a los ritmos de nuestros clientes”, explica.

Con respecto a qué disfrutaba más, si doblar actores o dibujos, Paty respondió que es más facil con las personas porque las expresiones y las poses ayudan; pero que doblar series (sobre todo de anime) es todo un reto, sobre todo siendo que los actores no conocen el idioma original (los animes en Latinoamérica se traducen directamente desde sus versiones originales, no desde versiones hechas en Norteamérica). Sin embargo en su trabajo como actriz y directora del doblaje de las cinco temporadas de Sailor Moon, ella afirma haber disfrutado mucho su trabajo y poder ver la evolución del personaje a lo largo de la historia. “Yo me siento identificada con todos mis personajes, pues trato de ponerles algo mío”, afirmó.
Con emoción expresó su agradecimiento al publico argentino y declaró: “Nunca imaginé que haya gente que desde México hasta aquí me conocieran”. Sin duda el recuerdo de su voz en tantos personajes queridos por el público así lo han hecho posible

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sábado, 8 de noviembre de 2008

El puterío de Facebook

Erase una vez; hace muy poco tiempo y en lugar muy cercano, una joven estudiante urbana, o sea yo y una red social virtual: Facebook, una “herramienta” que ya era de mi conocimiento, pero no tenía la menor idea para que servía, porque la gente la usaba, ni porque la nombraban tanto.
Cierta vez alguien me dijo que no le gustaba que le manden matecitos por Facebook. Yo pensaba: ¿what pass?¿que están diciendo?
Si gracias...
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Resulta que buscaba yo contactarme con alguien a quien estaba buscando por las inmensas aguas de Internet, cuándo veo que la persona en cuestión tenía un perfil en Facebook. Llegar a contactarme con ella me llevó a la situación de tener que hacerme una cuenta; al lo cual accedí. Cuándo lo comenté con algunas amigas, comenzaron a darme la bienvenida al “mundillo de Facebook”. Despúes de un mes yo diría, al puterío de Facebook.

Como según los que saben, esta “red social” (tal es su status académico) todavía no llegó en nuestro país a su verdadero potencial social en tanto red y mucho menos a sus interesantes beneficios profesionales, es bastante coherente que lo veamos por ahora, como un verdadero chusmerío. Si; a lo Marcelo Polino. Una prolongación virtual de lo que somos y decimos en la realidad. Una charla mas o menos histérica entre gente que en realidad no está tejiendo relaciones virtuales, sino que en general se conoce de antemano.
Desde que hice mi perfil en Facebook no puedo parar de entrar. De repente empezaron a solicitar mi amistad personas que no se de donde salen. Yo acepto. Desde que me puse delante de una PC en cuarto grado, acepto términos y condiciones de uso sin chistar.

Hasta descubrimos, junto a mis compañeras de trabajo de Re-Play, una utilidad profesional haciendo un perfil a nuestra revista.
¿Acaso quien no ha entrado al perfil de sus amigos y se ha puesto a elaborar meticulosos y profundos entramados entre sus relaciones, para llegar a quien sabe que conclusión, que probablemente no nos aporte nada nuevo?

Mensajes polisemicos, que quizá signifiquen todo lo contario de lo que dicen, o no. Que expresen tan solo palabrerios o pocos hechos concretos. Malos entendidos. El chisme es la cara vulgar de lo social, lo espectacular de la cultura. Y en Facebook hay chisme.
Así es como mi amiga A.S se desayunó con que su ex-novio había sido padre con una mina que ni conocía, mi mamá encontró unos parientes lejanos, me enteré de que una de mis mejores amigas de la primaria era lesbiana y le estoy por encontrar novia a mi perro.
Todo esto me hizo pensar en cuánto de amistad, sociabilidad, neurosis, obsesión o adicción puede haber dentro de una red como Facebook, o en el mundo virtual en general. Cuánto de trabajo en equipo y cuánto de competencia. Cuánto de mentira, fantasía, imaginación; y cuanto de verdad y realidad.
Decidí consultar con una profesional de la locura, si era posible volverse locos enredándose en Facebook. Ilusionándose con pertenecer a un grupo, ser amigo de alguien, ver en nuestro muro un mensaje subliminal de un amor imposible, recibir un comentario en alguna foto sugestiva o algún regalo virtual ¿O porque no, recibir capussotitos?
¿Podrían obsesionarse las chicas sexies colgando sus fotos y videos hot, a la espera de ser descubiertas por algún Pancho Dotto? ¿Le quitaría el sueño a un jóven cineasta o fotógrafo aguardar a que alguien vea sus cortos y fotografías? Algún Blogger ¿podría desarrollar alguna neurosis esperando comentarios en sus posteos?
Tal es así que me encontré con Fernanda en una confitería cerca de mi actual lugar de trabajo, donde se compran los alfajores a mi gusto más ricos del mundo (oriundos de Mar del Plata).
Ella me dijo que vivir simultáneamente entre el mundo real y el virtual nos afecta en un doble sentido: colabora por un lado con una falta total de límites y por el otro con la impulsividad, ya que en cualquier momento y lugar podemos invadir a los demás y ser invadidos, sin tener en cuenta el “compás de espera” que todos necesitamos y sin medir las consecuencias.
Alimentamos así la incertidumbre y la desconfianza, ya que en el mundo virtual hay cabida para lo inexistente, para lo imaginario. En él, todo puede ser mentira o todo puede ser verdad, y así todos nos manejamos con códigos de incertidumbre, favoreciendo la inestabilidad de los vínculos. Nadie dice que si, pero tampoco que no y los mensajes quedan librados a la interpretación de quien los lee, atravesados por todas sus fantasías e ideales, más que a la intención del que los escribe, que probablemente no sea la misma. O si.
Audio entrevista Psic. María Fernanda Orallo
Entrevista Psic. María Fernanda Orallo.mp3 -

Recientemente leí una crónica de Hernan Casciari muy graciosa y reflexiva, donde al autor se pregunta que pasaría si de estar tan conectados, perdemos lo divertido y único del cara a cara y del piel a piel. Si perdemos la magia y el drama de las historias de amor. Ya que como bien dice, ¿que hubiese pasado si Penélope le mandaba un sms a Ulises preguntando cúando iba a llegar, o si le avisaban a Caperucita Roja que el lobo la iba a comer?
Pero volviendo a Facebook, nuestro intendente y algunos concejales se sumaron al juego también, solicitando mi amistad, llevando a cabo una nueva tendencia de marketing político 3.0. Ellos están en la red tal como Luciana Salazar, Gustavo Cerati y otros tantos deportistas, políticos y figuras del espectáculo.
Según el Mg. Fernando Irigaray, director del Área de Comunicación Multimedial de la UNR, Facebook se trata de una aplicación de la idea de la Teoría de los Seis Grados, también materializada en el marketing viral, donde uno invita a participar de determinada acción a sus amigos y ellos a los suyos creando una red exponencial prácticamente infinita. Un jóven estudiante de Harvard, Mark Zuckerberg, creó Facebook para contactarse con sus compañeros de la universidad, haciéndose millonario.
Irigaray cree que es interesante saber que el uso profesional y académico de esta herramienta todavía es limitado y más en nuestro país y que las conversaciones que se están dando en la red entre los ciudadanos, algunos ediles y hasta el propio intendente, son los primeros vestigios en la ciudad de una idea de marketing político.
Audio entrevista Mg.Fernando Irigaray
Entrevista Lic. Fernando Irigaray.mp3 -
Pero no solamente de política se trata, ya que comienza a avistarse el uso comercial de Facebook, para el marketing de empresas e instituciones. Irigaray destacó que las redes sociales potenciadas sirven para promocionar instituciones y marcas, si bien aclaró que esto es bastante difuso, y que no obstante el trabajo y el ocio están cada vez mas mezclados, todavía el mundo personal y profesional están en diferentes esferas. Aunque si es cierto que en algunos casos se puede potenciar el desarrollo profesional a partir de nuestros vinculos personales.
Si bien habría que evaluar las diferencias entre los nativos digitales y los migrantes, Irigaray no cree que todavía se encuentre en Facebook un interés valedero, si bien a veces se logra una convesación interesante.

Nadie sabe porque, pero todos tienen Facebook. Todavia hay mucho de banalidad. Y mas en nuestro querido mundo en vías de desarrollo. Mucho de puterío.


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domingo, 26 de octubre de 2008

Alfabetizadores voluntarios: “La educación transforma el micromundo de cada uno”

por Anahí Lovato

Alfabetizacion
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“Hacía un tiempo que venía con ganas de hacer algo”, cuenta Alejandra Cáceres, una de las alfabetizadoras de Barrio Tablada. Lo dice mientras recuerda el día que se cruzó en los pasillos de la facultad con unos afiches del Programa Encuentro que invitaban a una reunión para alfabetizadores universitarios. “Lo que pasa es que en mi casa todos se dedicaron desde jóvenes al trabajo social, desde que mis viejos estaban en la Universidad, y hoy atienden un centro comunitario en Santa Fe. Mis hermanos también participaron siempre. Yo tenía ganas de hacer algo acá, en Rosario, y en eso me encontré con los carteles de alfabetización. Y me pareció una propuesta muy interesante. Me interesa mucho la educación, creo que es fundamental para la formación del país, y me pareció importante ayudar desde ahí”, relata.

Alejandra tiene 22, y ya lleva dos años de su vida dedicadas a la alfabetización en uno de los barrios más empobrecidos de la ciudad. Muchos de sus ex-alumnos hoy asisten a la escuela formal, y eso la llena de orgullo. Cuando empezó, hace varios meses, el asunto no parecía nada sencillo. Explica que el trabajo acercarse al analfabeto es muy difícil porque “no hay muchas formas de llegar” y cuenta que el relevamiento les llevó “un montón de tiempo”:



Alejandra1.mp3 -

Mónica y Guadalupe tienen menos de 30 años. Estudian, trabajan, y dos veces a la semana se toman un colectivo con los brazos cargados de cajas con lápices de colores, fibras y crayones. Llevan en mente la clase del día, que disfrutan de planear cada vez que tienen un tiempito. Las dos alfabetizan en Villa Banana, públicamente conocida como “la villa más peligrosa de Rosario”. Allí atienden a cuatro mujeres de edades aproximadas a los 60 años, que este año tomaron por primera vez un lápiz y un cuaderno.

“Yo siempre tuve el interés de hacer alguna actividad social, de apoyo, de ayuda social. Cuando conocí al grupo de Causa y Efecto por dos compañeras de la facultad que pertenecían. Me avisaron que a la tarde estaban haciendo actividades de alfabetización, y aproveché a sumarme”, cuenta Mónica Cabral, que conoció a Guadalupe García en los encuentros en el barrio.

En esas instancias fueron aprendiendo el oficio de enseñar, de dialogar con la gente, de aprender de los encuentros. Cuando se acercaron al equipo de trabajo barrial, no sabían nada de alfabetización. Las dos dicen que aprendieron “sobre la marcha”: “Las chicas que estuvieron alfabetizando en otros años me mostraron el material que usan, que es el que manda la Nación, del Programa Encuentro, y me explicaron cómo era la metodología que ellos usaban. También me dieron un material como para ir leyendo, pero más que nada se aprende en la práctica, en el campo”, explica, al respecto, Mónica.



En promedio, al taller de Villa Banana asisten unas cuatro mujeres. A veces se suman algunas más. Se acercaron porque las chicas hicieron un trabajo de relevamiento de analfabetismo en el barrio, y salieron a hacer las invitaciones casa por casa. “Contabilizamos unas 30 personas -señala Guadalupe- pero no todos se acercaron. Lo que sí organizamos fue una base de datos que nos permite preguntar permanentemente y volver a invitar a los que no van”.

“En estos barrios que tienen más necesidades, el analfabetismo es un problema importante, hay muchísima gente que no terminó la primaria o que ni siquiera la empezó. Muchos de los que no terminaron, no entienden hoy la necesidad de mandar a sus hijos a educarlos en la escuela. Prefieren que el chico esté dando vueltas por la calle antes que yendo a la escuela. Para alguien que nunca fue a la escuela, no es raro eso. Los mandan a limpiar vidrios o a cuidar autos, antes de mandarlos a estudiar. Es difícil hacerles entender a esos padres la importancia de la educación”, se preocupa Mónica.

“Educación” es, justamente, la primera palabra con la que trabajan los alumnos del barrio. A partir de ese término los alumnos comienzan a reconocer las vocales, y charlan y discuten sobre su significado. “Yo creo que la educación es lo que nos hace libres. Es una herramienta liberadora. Te permite descubrir otro mundo que antes no tenías. Siempre transforma la vida, no sé si transformará completamente el mundo, pero sí el micromundo de cada uno. Aprender a leer y a escribir es el primer paso por descubrir un montón de cosas”, sostiene una de las voluntarias del taller de alfabetización.

En las clases, las alfabetizadoras trabajan con el método de la “palabra generadora”, una idea de trabajo propuesta por Paulo Freire, donde la palabra sirve para disparar recuerdos e incentivar a los alumnos a trabajar.

Las alfabetizadoras piensan que los alumnos, en su mayoría mujeres, se acercan a los talleres porque muchas quieren “darle una mano a sus hijos en las tareas”. Pero sobre todo creen que lo hacen porque el taller es un espacio para ellos, para compartir:

Monica.mp3 -

“Van porque es una manera de salir, de liberarse, de hacer otra cosa. Una de las razones por las que van es porque pueden charlar con otras personas –dice, por su parte, Guadalupe- No se conocen en el barrio, viven en una cápsula en su casa, y les es muy difícil entablar relaciones. La villa es un área muy desprotegida, y la gente tiene desconfianza de todo el mundo”.

Las voluntarias sostienen que la tarea de alfabetizar es un modo de devolverle a la sociedad “lo que ella nos da”, y que enseñar a leer y escribir es una forma “de sentirse útil para alguien”. Pero además, la alfabetización las llena de satisfacciones, de aprendizajes y de amigos:

Guadalupe1.mp3 -

Los recuerdos con los amigos que hicieron las dejan encantadas. Mientras tanto, sobrevuela la sensación de que estar vivos vale la pena, de que siempre tiene sentido aprender, a cualquier edad, y a pesar de todo lo que se ha pasado.

¿No empieza a tener sentido eso del “granito de arena”?

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lunes, 20 de octubre de 2008

Aclaración:

Con un profundo pesar debo aclarar que estaba terminando este trabajo y recibí una noticia inesperada y triste, viéndome involucrada en algo que no tenía previsto. Una de las personas que entrevisté para esta nota (Mariana Fallótico), falleció el sábado 18 de octubre.
Pero como su labor en “Doulas de Rosario” continúa intacta así como sus palabras, decidí dejar el trabajo como estaba y no dejar de informárselo a los lectores.
De más esta decir que comento esto al principio sin intención alguna de provocar la lectura, sino porque los lectores no entenderían el uso del tiempo verbal.
Maribel Conde

Días de madres...



Jueves 16 de octubre:
Se acercaba el día de la madre. Ya se veían caras de hombres y mujeres desesperados y alborotados yendo de aquí para allá por las calles del centro. Es que a la locura cotidiana se le sumaba una nueva preocupación, quizá impuesta o quizá no: comprarle un regalo a mamá.
A las 19 horas (no lo puntual que me gustaría), llegué al bar “La Toma”, que hace un par de años fue recuperado como cooperativa por sus empleados. En la entrada, su encargado me entregó un curioso flyer (como se dice ahora, pero no se si a él le gustará esta palabra) y me propuso sumarme a la propuesta de cambiarle la cara a los billetes de cien pesos: sacar a Roca y reemplazarlo por Juana Azurduy. Me gustó la idea de comenzar a ponerle al dinero cara de mujer. Más aún habiendo estado tan bombardeada por el género femenino en estos días previos al de las madres.
Subí las escaleras y ahí (al margen de que llegué un poco agitada) se respiraba un aire de paz y tranquilidad, aunque no tanto. En unas líneas verán porqué…



La mayoría eran mujeres. Casi todas. Había unos pocos valientes, pero firmes al fin.
Entre ellos se destacaba la presencia del cineasta rosarino Mario Piazza, que había sido invitado junto a su mujer a mostrar su película “Madres con Ruedas”. Por si queda alguien que no lo conoce todavía, el documental cuenta la historia de Mónica Chirife y otras mamás rosarinas, que aún en la adversidad de no poder caminar, recorrieron un largo camino y criaron a sus hijos.
Quienes descubrieron este film y no dudaron en compartirlo con sus colegas, fueron las chicas de “Doulas de Rosario”, una asociación de jóvenes madres, que además de trabajar fuera y dentro de su casa y criar a sus hijos (ufff!!!), se dedican a acompañar en todo sentido a otras futuras mamás.
Para mas detalle, una doula “es una mujer que ha tenido hijos y se pone al servicio de otra que va a parir, acompañándola durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el puerperio, enfocándose en el aspecto emocional y en las necesidades de esa mujer”.
Se trata de encarar la situación de la futura madre con amor, respeto y libertad, para que cada una pueda decidir como quiere tener a su hijo y no tenga que atenerse a decisiones de familiares, médicos o instituciones. Fundamentalmente es un modo de ver la maternidad que intenta no perder lo emocional e instintivo propio de la mujer a la hora de parir.
Estas mamás vieron la película de Piazza y sintieron que la tenían que compartir con todas las mujeres y familias que forman parte del grupo. Así que para festejar el día de la madre, organizaron la proyección y una pequeña charla con las protagonistas del film.
Después de algunos problemas técnicos habituales con el uso de tanta tecnología (si no me equivoco viví otro proceso más de “cajanegrización”, como lo llaman teóricamente) me dispuse a ver nuevamente “Madres con Ruedas”, en una ocasión y contexto bastante diferente al habitual donde vemos cine documental independiente.
Porque mas allá del contenido, es cine documental independiente, desde mi punto de vista, de excelente calidad. Me encantan la música, las tomas y los encuadres…
Antes dije que no se respiraba tanta tranquilidad como parecía en un principio. En festivales y exhibiciones; cinéfilos, estudiantes, profesionales del cine e intelectuales, observan con tranquilidad y espíritu crítico. Aquí había amas de casa, abuelas, mamas y papas con una profesión y muchos niños. Se mezclaban sus gritos y llanto con las voces y sonidos del film.
No se si alguien mas entre los que estábamos, sabía de encuadres y travellings o apreciaba el excelente trabajo de realización de Mario y Mónica. Pero se los veía muy emocionados y felices de haber pasado además, un lindo rato.
Al lado mío estaba sentada Yamila, la hija de María Angélica Escalante, una de las madres con ruedas protagonistas del film. En el documental, Yamila tenía unos 3 años y junto a su hermano aparecen jugando con su mamá, mientras ésta cuenta su modo de enfrentar la adversidad.
Yamila hoy tiene más o menos mi edad y es mamá. Ahí estaba con su hijo, que no paraba de hablar, moverse y señalar a su abuela en la pantalla. También repetía algunas de las palabras de Mónica Chirife, cuándo contaba como le gustaba ver el mar. Su mamá lo callaba y le decía que mire.
Antes de que empiece la película había hablado con Mario sobre este acontecimiento y me contó de su hija María Victoria. Ella todavía no tiene en sus planes ser mamá, sino terminar su carrera de Arquitectura, algo que la tiene muy concentrada.

entrevista a Mario Piazza - por Maribel Conde.mp3 -

También estaba presente Edgardo, hijo de Noemí Sacchi, otra de las protagonistas. En el film, Noemí se muestra reacia y celosa hacia la futura pareja de su hijo; pero años después se la veía muy cariñosa y apegada a su nuera.
Yamila, María Victoria y Edgardo se criaron con mamás que para algunos son diferentes; pero para ellos, son nada más y nada menos que sus madres, con capacidades, talentos y discapacidades, como tenemos todos.
Yo por ejemplo, todavía no filmé una película ni pinto como Mónica.
Según Mario, si hay algo que une a estos chicos, es su enorme capacidad solidaria.

Viernes 17 de octubre:
Día de la lealtad a Perón y día de entrevistar a Adriana y Mariana. Que hoy en día quede algún peronista hecho y derecho es tan utópico como que yo llegue a tiempo al encuentro. Pero llegué justo y con mucho calor. Mariana me abrió la puerta de su casa con Sofía en brazos.
En el camino hacia la habitación donde Mariana enseñaría y compartiría con las “panzonas” (como les llamaría ella), vi un sin fin de fotos de la benjamina y juguetes desparramados.
Mientras hablábamos, el marido de Mariana (que me prestó su PC cuándo tuve que bajar algunas cosas del mp3 porque no tenía mas espacio para grabar) se quedó abajo haciendo sus cosas. Se notaba que es un hombre que acompaña.
Pelotas, colchonetas y otros elementos que Mariana utilizaría para capacitar a las futuras madres, se mezclaban con los juguetes y muñecas de Sofía.
Además, la casa estaba un poco revolucionada ya que al día siguiente partían a Bariloche, donde Mariana participaría del encuentro nacional de la “Red Latinoamericana y del Caribe para la Humanización del Parto y el Nacimiento” (Relacahupan), de la cual era coordinadora en nuestra ciudad. Luego también daría una charla en El Bolsón, con la doula María Vergara.
Afiches y fotografías ilustraban la fisiología del cuerpo femenino, del bebe y del canal de parto, con flechas indicativas e información, así como nos explicaban en la escuela.
Pero no tan a la ligera. Si bien la doula no es partera ni tiene conocimientos médicos y su función se limita solo al acompañamiento emocional, Mariana Fallótico se formó en Buenos Aires, con “Doulas de Argentina” junto a otra mamá amiga, Sandra Dolce.
En nuestro país, las doulas trabajan a partir de las ideas del cirujano obstetra francés Michel Odent, un mítico promotor del parto acuático y humanizado.
Luego de un rato, llegó al encuentro Adriana (Olguín), que por supuesto no vino sola. Ella, además de mama de Guillermo y doula, es fotógrafa social, aunque ahora no está trabajando porque decidió dedicarse por completo a la crianza de su hijo.
Quedó maravillada con la película y con los hijos de las madres que aparecían contando sus historias. También por el amor que se percibía entre Mario, Mónica y María Victoria.

entrevista a Adriana y Mariana.mp3 -

Ya se hacía tarde y debía terminar la charla, así que nos levantamos de las colchonetas donde estábamos charlando, Mariana despertó a Sofía (que se había quedado dormida tomando la teta) me despedí de Adriana y Guillermo y bajamos.
Saludé al marido de Mariana, que seguía concentrado en su actividad y me fui, prometiendo que podía colaborar con la asociación desde mi profesión. Y con ganas de, si algún día tengo un hijo, volver a visitarlas…

¿Viste “Madres con Ruedas”? ¿Qué tal la idea de ver a la maternidad con nuevos ojos?
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miércoles, 8 de octubre de 2008

Crónicas de un barrio que sabe que puede...

por Anahí Lovato

En Barrio Magnano Rosario se acaba de golpe. Se precipita por el Saladillo, que huele a espanto. Antes de llegar al arroyo se ve la última hilera de casitas. Se acomodan como pueden sobre el callejón de tierra que, según el mapa del municipio, se llama Guillermo Tell. Patricia Fleitas, coordinadora del Programa Encuentro en Rosario, me dice que estamos en Ayacucho al 6600, pero la numeración se perdió unas cuadras antes. El salón comunitario donde funciona el Centro de Alfabetización está sobre el albardón, junto a la enorme huerta donde todos se ensucian las manos. Hay que dar un buen rodeo para poder llegar. “Cuando llueve, esto se inunda y no entra nadie”, aclara Patricia, que me guía a paso apurado mientras saluda a todo vecino que se cruza.

“Este centro hace varios años que lo queríamos abrir. Lo que pasa es que en el 2001 la preocupación de los vecinos no era leer y escribir, era poder llevar un pedazo de pan a la mesa para que sus hijos comieran. Hoy, a lo mejor la vecina hace una changa, está trabajando, y entonces sí la podemos invitar para que se acerque a alfabetizarse”, explica.

Patricia no disimula bien el orgullo cada vez que habla del centro nuevo. El cuerpo es menos controlable que el discurso, y varias sonrisas se le escapan. “Es que el Programa siempre nos llenó de satisfacciones”, dice, como buscando una excusa para la emoción: “La persona mas grande que alfabetizamos el año pasado, por ejemplo, tenía 81 años. Ese señor fue con su bastón a recibir su certificado en el acto de graduación. Se ve que ganas de aprender había, el problema fue que nadie lo invitó antes. Él, en ese acto, contó que su gran anhelo era poder escribirle una carta a su hija en el Chaco. Y lo concretó”.



En el nuevo centro de Barrio Magnano, en el punto más austral de la ciudad, están aprendiendo a reconocer las letras tres señoras: una abuelita, una señora de 40 años, y Juana, de pelo colorado, que con sus 63 años y una familia de más de 50 integrantes, se animó a agarrar el lápiz y practicar renglones enteros de vocales. “Ella tiene mucha predisposición para aprender, pero otra de las señoras tiene una vergüenza increíble. Nos pide a nosotros que cerremos la puerta del salón, que no pase nadie, porque la desconcentran y además tiene miedo de que la carguen”, cuenta Noelia Galarza, una de las dos alfabetizadoras voluntarias del barrio.

Como Juana no pudo venir a la última clase, Noelia la pone al tanto de las novedades. “Ayer aprendimos a unir una vocal con una consonante. ¿Sabe Juana? ¡Nos reímos toda la tarde! Resulta que hay una compañera riojana que pronuncia la erre arrastrada. Y la otra le quería enseñar a hablar en rosarino”, se ríe. Noelia da clases con su hija en brazos, y va y viene con los bidones de agua a la heladera. Hace un calor terrible en los primeros días de primavera.

La tarea de alfabetización no termina en la clase. Ni para los voluntarios ni para los alumnos. “Los alfabetizadores nos juntamos una vez por semana a hacer plenarios. Lo que se hace es seguir profundizando el programa, proponer técnicas participativas. Todo el tiempo discutimos sobre cómo está la educación”, cuenta Patricia, la coordinadora de “Encuentro” en Rosario. Los alumnos, por su parte, siguen en casa, con los nietos, practicando con los libros de lectura y ejercitación que se llevan desde el primer día.

“En este barrio nos encontramos con que muchos nunca fueron a la escuela, y eso que la escuela está a la vuelta de la casa. Lo que pasa es que la escuela formal tiene una estructura muy rígida, y muchos no pueden cumplir con eso. A veces se transforma en un impedimento, porque los chicos no tienen útiles ni zapatillas, y por ahí quieren ir en ojotas y no se los permiten”, dice Noelia, y en seguida Patricia le roba la palabra para explicar que los centros de alfabetización que el programa crea tienen la característica de no estar alejados del barrio, y de buscar alfabetizadores que son vecinos. “Acá si quieren venir en short lo pueden hacer. Todo esto es para que sientan confianza y que puedan tener solamente las ganas de estudiar, que no tengan vergüenza”, afirma.

Cada centro de alfabetización funciona tres veces a la semana. “Los días y los horarios los ponen los vecinos, en conjunto con el alfabetizador. Trabajamos con dos alfabetizadores por barrio porque la idea es que siempre haya alguien para que el centro esté abierto. Porque si alguien viene y está cerrado, eso puede ser muy chocante para la persona que se animó a venir. Entonces el centro de alfabetización tiene que estar abierto aunque llueva o truene”, sostiene impetuosa Patricia.

Lleva ya cinco años al frente del proyecto, y de ese tiempo le quedaron muchas historias por narrar, y muchos aprendizajes. Cuenta que una vez, en zona norte, abrieron un centro de alfabetización en la casa de una vecina. “La señora fue a votar, y quería votar a una candidato, y no supo a quien votó porque no sabía leer y escribir, y los votos no tienen la cara del candidato”, relata. Por eso quienes coordinan el programa están muy convencidos de que la educación es una herramienta transformadora. “Saber de nuestros derechos hace a la transformación, a estar concientes de la realidad y poder y querer transformarla. Si no conocemos nuestros derechos no vamos a poder pelear por ellos”, cierra Patricia, sin vacilaciones. A esta altura, las ganas de echar una mano son contagiosas.
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